Editorial

  • Dr. C. Eduardo Julio López Bastida Universidad de Cienfuegos “Carlos Rafael Rodríguez”. Cuba.

Resumen

EDITORIAL Dr. Eduardo López Bastida

Más de 220 revistas científicas, del más alto prestigio se han unido recientemente, para publicar un editorial conjunto, en el que reclaman a los líderes mundiales, que en la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP26) en Glasgow, Reino Unido, se tomen medidas urgentes que actúen frente a la crisis climática y la pérdida de biodiversidad en el planeta. “La mayor amenaza para la salud pública mundial es el continuo fracaso de los líderes mundiales en mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 grados”, expresa el editorial mundial de estas publicaciones. Nuestra revista Universidad y Sociedad se solidarizó y publicó este Editorial Mundial en su anterior número.

Esta crisis ecológica tiene mucho que ver con el desgobierno de los tiempos. Los ciclos del sistema de producción actual chocan brutalmente contra los de la biosfera. Quizás el ejemplo más manifiesto lo constituye los trescientos millones de años que hicieron falta para capturar el carbono atmosférico, que quedó depositado en los combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural, mientras que las sociedades industriales apenas están empleando trescientos años para devolverlo a la atmósfera, quemándolo para obtener energía. ¡Se trata de un proceso un millón de veces más rápido!

Al respecto Jorge Riechman (2004), en su libro “Gente que no quiere ir a Marte” meditaba: “La rapidez de la evolución y de las mutaciones nos lleva a considerar que el factor tiempo posee en sí mismo un valor ético. Cada minuto perdido, cada decisión aplazada, significa más muertes por hambre y desnutrición, significa la evolución hacia la irreversibilidad de los fenómenos del entorno”.

Sin embargo, insuficientes estudios y con cierto retraso y desfase en el tiempo, han sido abordados desde la perspectiva ética, existiendo muchas veces una división artificial entre el actuar científico, ético y político.

Esto tiene su explicación a partir que, desde principios del Siglo XX, la concordancia y desarrollo cognoscitivo de la ética no ha estado en la agenda de trabajo de muchos de los políticos y científicos del mundo de hoy. Morín (2006), en su libro “Método 6. Ética” 51 plantea: “La ausencia de control, político y ético, en los desarrollos de la tecnociencia revela la tragedia mayor que permite la disyunción entre ciencia, política y ética. Entre ciencia y política, la ética es residual, marginada, impotente. La ética esta desarma entre la ciencia amoral y la política a menudo inmoral”.

La crisis climática es más compleja de lo que se viene planteando en el debate mediático actual, tanto científico como político. Se necesita una profunda reflexión de carácter ético para entender nuestro sentido del tiempo, nuestro sentido de la vida, los cuales definen, en última instancia, el rumbo de la política y la ciencia, aunque muchos no lo quieran ver de esta manera.

La problemática del cambio climático es quizás el campo de las crisis mundiales donde más se manifiesta la necesidad de interacción de la ética con la ciencia y la política debido a las siguientes consideraciones:

En tan complejo entorno, las modificaciones del clima no pueden verse de forma aislada, sino en su interacción con las problemáticas económicas, sociales, ambientales, culturales, científicas, institucionales, tecnológicas y sociales, y desde una perspectiva histórica. La ética vincula y armoniza los elementos cognitivos, axiológicos, deontológicos, antropológicos, prescriptivos y formativos al facilitar la integración, fundamentación, prescripción e enseñanza de los enlaces fundamentales entre todos ellos.

Las soluciones científico-técnicas, así como las políticas del cambio climático y su interacción, someten a revisión algunas de las nociones sobre las que ha sobre las que han descansado la base organizativa y la gobernabilidad de la sociedad moderna, lo que requiere formas emergentes y nuevas de ser-hacer-estar-relacionarse, como acción socio-ética-política-cultural.

Los problemas del cambio climático requieren un pensamiento transformador del hombre, en su totalidad sistémica, imposible de construir, sin una ética emancipadora que sustente la puesta en práctica de principios nuevos de inclusión, sostenibilidad, equidad y justicia.

Las soluciones al cambio climático necesitan permanentemente aprender, desaprender y reaprender diversas formas, modos y condiciones de negociar, conjugar y asociar los discordantes valores, sentimientos y percepciones individuales desde una visión de sociedad, lo que necesita de un diálogo ético, que combine la razón y la pasión.

A nuestro criterio la aportación de la ética, constituye el impulso y el sentido sustancial de la solución a la crisis climática. El informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (2018), reconoce esta realidad al afirmar: “Las consideraciones de ética y equidad pueden ayudar a afrontar la desigual distribución de los impactos adversos asociados con niveles de calentamiento global de 1,5 °C o superiores, así como de la mitigación y la adaptación, en particular respecto de los pobres y las poblaciones desfavorecidas, en todas las sociedades (nivel de confianza alto)”.

A partir de estos planteamientos, nuestra revista Universidad y Sociedad le gustaría abrir un debate sobre las siguientes preguntas. ¿En que se fundamentarían las bases esenciales para una ética climática? ¿Cuáles serían las principales barreras a vencer para lograr este cambio de paradigma? ¿Cómo corregir actitudes, aptitudes y comportamientos para lograr esta nueva ética en el pensamiento y actuar de las presentes generaciones y futuras generaciones?

Abogamos y confiamos en que en el encuentro de Glasgow prime la Sabiduría como la describe magistralmente la Biblia en su Libro de la Sabiduría (Eclesiastés, 6: 12-20)

“La sabiduría resplandece con brillo que no se empaña,

los que la aman, la descubren fácilmente,

y los que la buscan la encuentran,

Ella misma se da a conocer a los que la desean

quien madruga a buscarla no se cansa:

la encuentra sentada a la puerta de su propia casa

Tener la mente puesta en ella es prudencia consumada,

el que trasnocha por hallarla,

pronto se verá libre de preocupaciones

Ella misma va de un lado a otro

buscando a quienes son dignos de ella;

se les manifiesta con bondad en el camino

y les sale al encuentro en todo lo que piensa

El comienzo de la sabiduría es el deseo sincero de instruirse,

tener deseo de instruirse ya es amar la sabiduría,

Amarla es cumplir sus leyes;

cumplir sus leyes es asegurarse la inmortalidad,

y la inmortalidad acerca a dios

por lo tanto, el deseo de la sabiduría

es lo que hace de uno un verdadero rey”.

Publicado
2021-11-10
Cómo citar
López Bastida, D. C. E. J. (2021). Editorial. Universidad Y Sociedad, 13(6), 9. Recuperado a partir de https://rus.ucf.edu.cu/index.php/rus/article/view/2380