
UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD | Revista Científica de la Universidad de Cienfuegos | ISSN-2218-3620
Vol 18 | No.5 | septiembre-octubre | 2026 | Publicación continua | e6403
Artículo original
La salud mental positiva y factores sociodemográficos como predictores de ansiedad y depresión en universitarios
Positive mental health and sociodemographic factors as predictors of anxiety and depression in university students
Tanya Butron Islas1
tanyabutron8@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-8026-5216
Rubén García Cruz1*
rgarciac@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0001-7348-8113
Zaida Palmira Agüera Imbernón2
zguera@ub.edu
https://orcid.org/0000-0003-4453-4939
Andrómeda Ivette Valencia Ortiz1
andromeda_valencia@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0001-9664-1993
Norma Angélica Ortega Andrade1
ortegan@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-0117-2547
1Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. San Agustín Tlaxiaca. México.
2Universidad de Barcelona. Barcelona. España.
*Autor para correspondencia.
Cita sugerida (APA, séptima edición)
Butron-Islas, T., García Cruz, R., Agüera-Imbernón, Z. P., Ortega-Andrade, N. A., & Valencia-Ortiz, A. I. (2026). La salud mental positiva y factores sociodemográficos como predictores de ansiedad y depresión en universitarios. Universidad y Sociedad, 18 (5). E6403.
Resumen:
La ansiedad y la depresión constituyen problemas relevantes en la población universitaria debido a sus repercusiones académicas, sociales y personales. Aunque las intervenciones orientadas a promover la salud mental positiva (SMP), han adquirido mayor relevancia, la evidencia en contextos latinoamericanos, particularmente en México, sigue siendo limitada. El objetivo de este estudio fue analizar la relación entre la ansiedad, la depresión y la salud mental positiva en jóvenes universitarios mexicanos. Se realizó una investigación cuantitativa con diseño observacional y transversal, de alcance correlacional-explicativo. Se aplicaron el Inventario de Depresión de Beck-II, el Inventario de Ansiedad de Beck, las Escalas de Depresión, Ansiedad y Estrés, el Cuestionario de Salud Mental Positiva y un cuestionario sociodemográfico. Los resultados mostraron correlaciones negativas de la ansiedad y la depresión con la salud mental positiva global y sus dimensiones. En el análisis de regresión lineal múltiple, la depresión, el autocontrol y la autonomía fueron predictores estadísticos de la ansiedad. Asimismo, el modelo correspondiente a la depresión resultó estadísticamente significativo y explicó parte de su varianza. Estos hallazgos sugieren que la salud mental positiva constituye un recurso potencialmente protector frente a los síntomas de ansiedad y depresión; sin embargo, el diseño transversal impide establecer relaciones causales. Se destaca la necesidad de desarrollar y evaluar intervenciones basadas en evidencia que fortalezcan el bienestar y las habilidades de afrontamiento en el ámbito universitario.
Palabras clave: Ansiedad, Bienestar psicológico, Depresión, Estudiantes universitarios, Salud mental positiva.
Abstract:
Anxiety and depression are significant concerns among university students because of their academic, social, and personal repercussions. Although interventions aimed at promoting positive mental health (PMH), have gained increasing attention, evidence from Latin American contexts, particularly Mexico, remains limited. This study aimed to examine the relationships among anxiety, depression, and positive mental health in young Mexican university students. A quantitative study was conducted using an observational, cross-sectional design with a correlational and explanatory scope. Participants completed the Beck Depression Inventory-II, the Beck Anxiety Inventory, the Depression Anxiety Stress Scales, the Positive Mental Health Questionnaire, and a sociodemographic questionnaire. The results showed negative correlations of anxiety and depression with overall positive mental health and its dimensions. Multiple linear regression identified depression, self-control, and autonomy as statistical predictors of anxiety. The regression model for depression was also statistically significant and explained part of its variance. These findings suggest that positive mental health may represent a potentially protective resource against anxiety and depressive symptoms; however, the cross-sectional design precludes causal inference. The findings highlight the need to develop and evaluate evidence-based interventions that strengthen well-being and coping skills in university settings.
Keywords: Anxiety, Psychological well-being, Depression, University students, Positive mental health.
Recibido: 22 de agosto, 2026
Aceptado: 3 de octubre, 2026
Publicado: 16 de octubre, 2026
Introducción
Durante la última década se ha marcado un aumento en la prevalencia de los trastornos de ansiedad y la depresión en la población juvenil, lo que ha desencadenado un interés en conocer los efectos y alcances de estas problemáticas en el área académica, social y clínica (Goodwin et al., 2020; Twenge et al., 2019).
En el contexto internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), calcula que el 5.8% de la población mundial presenta un trastorno de ansiedad, lo que representan alrededor de 470 millones de personas a nivel global, mostrando mayor prevalencia en mujeres y resultando los primeros episodios prevalentemente en la infancia, adolescencia y adultez temprana. Además, se estima que la depresión afecta al 4.0% de la población global, lo que equivale alrededor de 322 millones de personas. En los jóvenes y adultos, el suicidio se mantiene como la tercera causa de muerte entre los 15 y 29 años (OMS, 2023).
Dentro del ámbito universitario global, el informe Healthy Minds Network (2024) encontró que el 38% de los estudiantes universitarios experimenta sintomatología depresiva clínicamente significativa, el 34% ansiedad generalizada con síntomas de moderados a severos, un 13% reporta ideación suicida en el último año y un 26% manifiesta conductas de autolesión no suicida.
En el contexto mexicano, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2024) reporta que la tasa de depresión tiene un incremento de 66.96 casos en 2020 a 118.72 en 2023 por cada 100,000 habitantes, reflejando un aumento del 77.4%. En el estado de Hidalgo, la tasa pasó de 73.75 a 107.40 casos por cada 100,000 habitantes, lo que indica un incremento del 45.6%.
Se observa que los problemas de salud mental en los jóvenes tienen una relación con el género, la religiosidad, la vida estudiantil y la situación financiera (Eisenberg et al., 2013). Con respecto a la ansiedad, la evidencia apunta a un aumento entre los que tienen una educación universitaria y nunca se han casado en relación con sus respectivas contrapartes (Goodwin et al., 2020). En el contexto familiar, la crianza autoritaria, la disciplina inconsistente y el conflicto interparental incrementan el riesgo de manifestar ansiedad y depresión (Yap et al., 2014). Asimismo, la depresión y la ansiedad en la edad adulta temprana se asocian con la calidad de la relación de pareja más pobre en el futuro (Leach & Butterworth, 2020). Otros factores encontrados, son los cambios vitales, la presión académica, la inestabilidad económica o laboral que pueden contribuir al deterioro de la salud mental de los estudiantes universitarios (Eisenberg et al., 2013; Hankin, 2012).
Si bien las cifras de ansiedad y depresión permiten dimensionar la magnitud del malestar psicológico en la población universitaria, la comprensión de la salud mental no puede limitarse únicamente a la presencia o ausencia de síntomas psicopatológicos. En este sentido, resulta necesario incorporar una perspectiva que considere también los recursos, capacidades y condiciones que favorecen el bienestar y el funcionamiento positivo de las personas. Uno de los primeros antecedentes de esta aproximación se encuentra en el trabajo de Jahoda (1958), quien desarrolló el concepto de salud mental positiva (SMP), como una alternativa a la visión tradicional centrada predominantemente en la psicopatología y el déficit, proponiendo criterios relacionados con el funcionamiento psicológico saludable. Posteriormente, Antonovsky (1987) amplió esta perspectiva mediante el enfoque de la salutogénesis, orientado a comprender los factores y procesos que favorecen la salud y permiten a las personas mantener o recuperar su bienestar aun frente a situaciones de adversidad. Desde esta perspectiva, el estudio de la salud mental implica no solo identificar los factores asociados con la enfermedad o el malestar, sino también comprender aquellos recursos que contribuyen al bienestar y al funcionamiento psicológico positivo.
Años más tarde, dentro del marco de los modelos de bienestar, Ryff & Keyes (1995) plantea el modelo de bienestar psicológico conformado por seis dimensiones: autoaceptación, relaciones positivas, autonomía, dominio del entorno, propósito en la vida y crecimiento personal. Después, Keyes (1998) dentro de su modelo organiza el bienestar emocional, bienestar subjetivo y bienestar social. Con base en los trabajos anteriores, Lluch (1999) plantea el modelo de SMP que integra seis dimensiones: Satisfacción personal (F1), Actitud prosocial (F2), Autocontrol (F3), Autonomía (F4), Resolución de problemas y autoactualización (F5) y Habilidades de relación interpersonal (F6).
La evidencia científica reporta que, en personas con depresión severa, la salud mental positiva actúa como un factor protector ante la ideación suicida (Teismann et al., 2018). Por otro lado, Szcześniak et al. (2022), reportan que la ansiedad se correlaciona positivamente con la depresión y de manera negativa con el significado de vida, lo que sugiere que la búsqueda y la presencia del sentido puede contribuir a la disminución de la sintomatología ansiosa. Otro hallazgo afirma que la SMP influye en la recuperación del trastorno de ansiedad (Schotanus-Dijkstra et al., 2019). Sobre las asociaciones entre los trastornos de ansiedad y depresión se ha encontrado que existe comorbilidad entre dichas problemáticas en la población juvenil (Cummings et al., 2014).
A pesar de estos avances, existe un vacío empírico sobre el comportamiento de las dimensiones de la SMP y su capacidad explicativa sobre la sintomatología ansiosa y depresiva en estudiantes universitarios. Los estudios se han realizado predominantemente en poblaciones de Europa y Norteamérica, limitando la generalización de los hallazgos a otros contextos. Esta falta de evidencia impide el diseño de políticas institucionales e intervenciones preventivas basadas en evidencia en el ámbito de la investigación regional.
En este sentido, el presente estudio tiene como objetivos: (a) evaluar los niveles de sintomatología ansiosa, depresiva y de estrés, así como de salud mental positiva en estudiantes universitarios (b) analizar las asociaciones entre las dimensiones de SMP, la sintomatología ansiosa, depresiva y de estrés; y (c) determinar los factores de la SMP para determinar la capacidad predictiva de las dimensiones de la SMP y de las variables sociodemográficas sobre la sintomatología ansiosa y depresiva. Se plantea como hipótesis que mayores niveles de SMP, tanto globales como en sus distintas dimensiones, se asocian con menores niveles de sintomatología ansiosa y depresiva. Asimismo, se espera que determinadas dimensiones de la SMP contribuyan significativamente a explicar la variabilidad de ambos tipos de sintomatología, aun considerando las características sociodemográficas de los participantes.
Materiales y métodos
Se llevó a cabo un estudio cuantitativo, observacional, transversal y con un alcance correlacional-explicativo. La muestra no probabilística por conveniencia se conformó de 300 participantes hidalguenses estudiantes de la licenciatura de Psicología con edades comprendidas de 18 a 24 años, de los cuales 222 (74%) fueron mujeres y 78 (26%) fueron hombres. La edad predominante fue 20 años, con una frecuencia de 75 (25%), seguida de 21 años, con 62 (20.7%); 19 años, con 57 (19.0%); 22 años, con 44 (14.7%); 18 años, con 30 (10%); 23 años, con 19 (6.3%); y 24 años, con 13 (4.3%).
Los criterios de inclusión fueron: (a) edad comprendida entre 18 y 24 años, (b) encontrarse inscrito como estudiante universitario, y (c) firmar y aceptar el consentimiento informado.
Para los criterios de exclusión y eliminación se consideró: (a) no contestar los ítems completos, (b) elegir más de dos respuestas para la misma pregunta y (c) no completar la batería de pruebas psicométricas.
Las pruebas psicométricas aplicadas fueron: Inventario de Depresión de Beck-II (Beck et al., 1988). Estandarizado para población mexicana por Jurado et al. (1998). Evalúa la severidad de los síntomas de la depresión. Conformado de 21 afirmaciones en grupos de cuatro oraciones, las cuales indican del 0 al 3. Tiene una validez concurrente (r = .70) y consistencia interna (α = .87).
Inventario de Ansiedad de Beck (Beck et al., 1988). Estandarizado para población mexicana por Robles et al. (2001). Conformado por 21 reactivos en escala tipo Likert (nada, levemente, moderadamente, severamente) que indican diferentes síntomas físicos y cognitivos de ansiedad. El índice de confiabilidad para la escala total fue de α = .83. La validez convergente obtuvo un r = .60 y una confiabilidad test-retest de r = .75.
Escalas de Depresión, Ansiedad y Estrés (Lovibond & Lovibond, 1995). Instrumento de 21 reactivos agrupados en tres subescalas (7 reactivos cada una) que miden la presencia de síntomas afectivos durante la última semana con opciones de respuesta de 0 (No me ha ocurrido) a 3 (Me ha ocurrido mucho).
Cuestionario de Salud Mental Positiva (Lluch, 1992). Validación mexicana por Martínez et al. (2015). Instrumento de 39 reactivos organizados en seis factores: F1. Satisfacción personal (8 ítems), F2. Actitud prosocial (5 ítems), F3. Autocontrol (5 ítems), F4. Autonomía (5 ítems), F5. Resolución de problemas y autoactualización (9 ítems) y F6. Habilidades de relación interpersonal (7 ítems). Las respuestas se estructuran en una escala Likert de 1 (Nunca) a 4 (Siempre). Para muestras mexicanas, se reporta un alfa de Cronbach de .886 y una varianza explicada de 45.43%.
Cuestionario sociodemográfico, diseñado para obtener información básica de los estudiantes, incluyendo género, edad, semestre, lugar de residencia, enfermedades físicas o psicológicas, y si vive solo o acompañado.
El procedimiento consistió en solicitar los permisos requeridos a la institución educativa y posteriormente a los docentes para calendarizar la aplicación de las pruebas psicométricas dentro del aula a través de un Formulario de Google, con una duración aproximada de 30 minutos. Durante la aplicación presencial, un miembro del equipo de investigación estuvo presente para garantizar la confidencialidad de la información y resolver dudas. Previo a la aplicación se entregó el consentimiento informado a los estudiantes, con el comentario de puntos esenciales como el objetivo de la investigación, duración, beneficios y riesgos.
El estudio se realizó de acuerdo con la Declaración de Helsinki y fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), bajo el número de oficio Comiteei.icsa ICSa «202» /2023.
Los datos obtenidos en la batería de pruebas psicométricas se procesaron en el Paquete Estadístico de Ciencias Sociales (SPSS v. 25) para realizar análisis descriptivos de la media, desviación estándar y frecuencia de las variables estudiadas. Posteriormente, se utilizó la prueba de Kolmogorov-Smirnov para identificar la distribución de los datos y decidir el uso de pruebas no paramétricas o paramétricas. En el análisis se encontró que no todas las variables contaban con una distribución normal, por lo que se utilizó el Coeficiente de correlación de Spearman.
Para identificar los factores predictivos de la ansiedad y depresión se realizaron regresiones lineales múltiples por el método de entrada, se considera, así como variables dependientes los puntajes totales de la ansiedad (BAI) y depresión (BDI-II), y como variables independientes los seis factores de la salud mental positiva, así como variables sociodemográficas. Se evaluaron los supuestos de normalidad, linealidad e independencia de errores, se utilizaron gráficos de residuos, valores de Durbin-Watson, colinealidad (tolerancia y VIF) y diagramas de dispersión. Se consideró un nivel de significancia estadística de p < .05 para todas las pruebas.
Resultados y discusión
Características sociodemográficas y distribución de la sintomatología
La muestra estuvo compuesta predominantemente por mujeres (74.3%). El 77.7% de los estudiantes se encuentran solteros, el 84.7% residía acompañado y el 22.3% desempeñaba alguna actividad laboral remunerada simultáneamente a sus estudios. El 67.7% reporta haber recibido atención psicológica en algún momento de su vida, mientras que el 13.0% declara padecer alguna condición física diagnosticada (Tabla 1).
Tabla 1: Características sociodemográficas de los participantes
Variables sociodemográficas | Total (N = 300) | Femenino (n = 223) | Masculino (n = 77) | ||||
Edad M (DE) | 20.47 (1.55) | 20.37 (1.59) | 20.78 (1.42) | ||||
Estado civil n (%) | |||||||
Soltero | 233 (77.7) | 177 (79.4%) | 56 (72.7%) | ||||
En una relación | 67 (22.3) | 46 (20.6%) | 21 (27.3%) | ||||
Con quién vive n (%) | |||||||
Solo | 46 (15.3%) | 36 (16.1%) | 10 (13.0%) | ||||
Acompañado | 254 (84.7%) | 187 (83.9%) | 67 (87.0%) | ||||
Trabaja n (%) | |||||||
Sí | 67 (22.3%) | 39 (17.5%) | 28 (36.4%) | ||||
No | 233 (77.7%) | 184 (82.5%) | 49 (63.6%) | ||||
Visita alguna vez al psicólogo n (%) | |||||||
Sí | 203 (67.7%) | 157 (70.4%) | 46 (59.7%) | ||||
No | 97 (32.3%) | 66 (29.6%) | 31 (40.3%) | ||||
Enfermedad física n (%) | |||||||
Sí | 39 (13.0%) | 33 (14.8%) | 6 (7.8%) | ||||
No | 261 (87.0%) | 190 (85.2%) | 71 (92.2%) | ||||
Nota. N = 300. M = Media; DE = Desviación Estándar; n = frecuencia; % = porcentaje. Los valores de la edad se expresan en años.
Respecto a los niveles de sintomatología el BDI-II arrojó una media global de 15.18 (DE = 10.94), ubicándose el 53.3% (n = 160) en sintomatología mínima, 16.3% (n = 49) leve, 17.7% (n = 53) moderada y 12.7% (n = 38) grave. En el BAI (M = 17.14, DE = 11.91), el 25.7% (n = 77) presenta ansiedad mínima, 26.3% (n = 79) leve, 25.7% (n = 77) moderada y 22.3% (n = 67) grave, ello evidencia que el 48.0% de la muestra se sitúa en rangos moderados a graves. En el DASS-21, el 43.0% reporta sintomatología ansiosa severa o extremadamente severa, mientras que el 34.0% presenta síntomas depresivos y el 24.7% niveles de estrés en categorías clínicas severas (Tabla 2).
Tabla 2: Diferencias por género en sintomatología de depresión, ansiedad, estrés y salud mental positiva
Variables de sintomatología y salud mental positiva | Total | Femenino | Masculino | P | r | |||
N = 300 | n = 223 | n = 77 | ||||||
M | DE | M | DE | M | DE | |||
BDI-2 | 15.18 | 10.94 | 15.73 | 10.72 | 13.58 | 11.50 | .059 | .109 |
BAI | 17.14 | 11.91 | 18.51 | 11.95 | 13.16 | 10.89 | .001 | .212 |
DASS-21 | ||||||||
Total | 24.28 | 13.05 | 25.24 | 13.14 | 21.52 | 12.44 | .021 | .133 |
Ansiedad | 7.12 | 4.73 | 7.40 | 4.85 | 6.30 | 4.32 | .073 | .104 |
Depresión | 8.03 | 5.12 | 8.29 | 5.13 | 7.29 | 5.06 | .117 | .090 |
Estrés | 9.13 | 4.71 | 9.55 | 4.65 | 7.94 | 4.72 | .008 | .154 |
CSMP | ||||||||
SMP Total | 113.19 | 16.15 | 111.59 | 15.83 | 117.84 | 16.27 | .001 | .194 |
F1-Satisfacción Personal | 23.72 | 5.06 | 23.47 | 4.98 | 24.44 | 5.25 | .083 | .100 |
F2-Actitud prosocial | 16.47 | 2.48 | 16.57 | 2.46 | 16.16 | 2.53 | .183 | .077 |
F3- Autocontrol | 12.90 | 2.99 | 12.34 | 2.75 | 14.50 | 3.08 | .001 | .325 |
F4- Autonomía | 13.75 | 3.27 | 13.43 | 3.24 | 14.68 | 3.18 | .004 | .166 |
F5- Resolución de Problemas | 25.87 | 4.48 | 25.36 | 4.42 | 27.35 | 4.36 | .001 | .219 |
F6- Habilidades de Relación Inter. | 20.43 | 3.60 | 20.34 | 3.57 | 20.68 | 3.68 | .38 | .051 |
Nota. N = 300. M = Media; DE = Desviación Estándar; U = estadístico U de Mann-Whitney; p = nivel de significancia; r = tamaño del efecto de Rosenthal.
BDI-2: Inventario de Depresión de Beck; BAI: Inventario de Ansiedad de Beck; DASS-21: Escalas de Depresión, Ansiedad y Estrés; CSMP; Cuestionario de Salud Mental Positiva de Lluch. En negrita se resaltan los valores con significancia estadística (p < .05) y los tamaños del efecto moderados (r > .30).
Las mujeres obtienen puntajes mayores en la ansiedad medida por el BAI (p = .001, r = .212), en el total del DASS-21 (p = .021) y en la escala de estrés. Por otro lado, los hombres presentan puntuaciones más elevadas en la salud mental global, autocontrol, autonomía y resolución de problemas (Tabla 2).
Relaciones entre la salud mental positiva, la ansiedad, la depresión y el estrés.
La depresión (BDI-II) presenta una correlación inversamente de fuerza alta con la salud mental positiva global (ρ = -0.652, p < .01). Además, la depresión total del BDI-II correlaciona con los seis componentes de la Salud Mental Positiva (satisfacción personal, autocontrol, resolución de problemas y autoactualización, autonomía, habilidades de relación interpersonal y actitud prosocial). Entre las asociaciones, se encuentra que la satisfacción personal muestra una relación negativa de fuerza alta con la depresión del BDI-II (ρ = -0.736, p < .01) y con la depresión del DASS-21 (ρ = -0.725, p < .01), lo que sugiere que los jóvenes con mayores niveles de tendencia a experimentar síntomas depresivos tienen menor satisfacción con sus vidas, el gusto por uno mismo y la vida personal.
Por otro lado, la ansiedad del BAI muestra una correlación negativa de fuerza moderada con la salud mental positiva (ρ = -0.536, p < .01). El factor de autocontrol se asocia negativamente con la ansiedad del BAI (ρ = -0.528, p < .01), lo que puede indicar que, a menor capacidad de los jóvenes para afrontar el estrés, la tolerancia a la frustración y situaciones problemáticas mayores niveles de ansiedad. El total del DASS-21 que incluye depresión, ansiedad y estrés, también se correlaciona negativamente con la salud mental positiva global.
El factor de resolución de problemas y autoactualización presenta correlaciones negativas moderadas con la ansiedad, estrés y depresión, así destaca su relación con la depresión del DASS-21 (ρ = -0.431, p < .01). En las habilidades de relación interpersonal se correlacionó negativamente con la ansiedad DASS-21 (ρ = -0.308, p < .01) y con el total del DASS (ρ = -0.318, p < .01), ello puede indicar que dificultades en la interacción social se vinculan con un mayor malestar emocional. En la tabla 3, se observan a detalle todas las correlaciones entre las variables estudiadas (Tabla 3).
Tabla 3: Correlaciones entre las variables de ansiedad, depresión, estrés y salud mental positiva
Variables | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 |
Depresión Total | — | ||||||||||||
Ansiedad Total | .739** | — | |||||||||||
Ansiedad (DASS) | .627** | .782** | — | ||||||||||
Depresión (DASS) | .794** | .665** | .647** | — | |||||||||
Estrés (DASS) | .673** | .744** | .734** | .718** | — | ||||||||
Total DASS-21 | .784** | .809** | .870** | .891** | .913** | — | |||||||
SM Positiva Global | -.652** | -.536** | -.505** | -.618** | -.481** | -.598** | — | ||||||
F1-Satisfacción | -.736** | -.546** | -.553** | -.725** | -.540** | -.683** | .824** | — | |||||
F2-A. Prosocial | -.252** | -.181** | -.124* | -.219** | -.160** | -.189** | .522** | .277** | — | ||||
F3-Autocontrol | -.524** | -.528** | -.469** | -.540** | -.541** | -.574** | .723** | .574** | .249** | — | |||
F4-Autonomía | -.422** | -.398** | -.349** | -.384** | -.260** | -.365** | .668** | .565** | .140* | .431** | — | ||
F5-Resolución de P. | -.472** | -.369** | -.337** | -.431** | -.308** | -.396** | .822** | .546** | .387** | .588** | .439** | — | |
F6-H. Interpersonal | -.330** | -.265** | -.308** | -.320** | -.234** | -.318** | .721** | .463** | .538** | .349** | .343** | .537** | — |
Nota. DASS = Escala de Ansiedad, Depresión y Estrés; SM = Salud Mental. Las etiquetas de los factores F1 a F6 corresponden a las subescalas de Salud Mental Positiva.* p < .05, ** p < .01 (bilateral).
De manera general, estos resultados confirman que los síntomas de ansiedad, depresión y estrés están relacionados con bajos niveles de salud mental positiva, especialmente con los factores como la satisfacción personal, el autocontrol y la capacidad de resolución de problemas.
Análisis de regresión
Modelo de ansiedad
Se realiza el análisis de regresión lineal múltiple con método enter para predecir el efecto de la depresión, los factores de SMP, la edad, el estado civil, si vive acompañado y el género sobre la ansiedad de los jóvenes universitarios. En la tabla 4 se observa que los resultados arrojan que el modelo es estadísticamente significativo F (12, 287) = 33.45, p = <.001, ello explica el 58.3% de la varianza en los niveles de ansiedad, siendo el valor de R2 = .583. La depresión fue el predictor más fuerte (β = .697, p < .001), después el autocontrol (β = -.218, P .001) y la autonomía (β = -.120, p < .015). De igual manera se encontraron factores significativos como la satisfacción personal (β = .101, p < 0.48), el género (β = .101, p = .017) y la situación laboral (β = .101, p = .013).
No hay problemas de colinealidad (VIF <3.7; tolerancia > .27), ni problemas de independencia residual (Durbin-Watson = 2.02). Los factores de actitud prosocial, resolución de problemas, habilidades interpersonales, edad, estado civil y si viven acompañados no fueron predictores significativos.
Tabla 4: Resultados del análisis de regresión múltiple para la sintomatología ansiosa.
Variable predictora | β | t | p |
Satisfacción personal | .144 | 1.98 | .048 |
Actitud prosocial | -.012 | -.242 | .809 |
Autocontrol | -.218 | -3.940 | .001 |
Autonomía | -.120 | -2.456 | .015 |
Resolución de problemas y autoactualización | .100 | 1.82 | .068 |
Habilidades de relación interpersonal | -.012 | -2.224 | .823 |
Edad | .006 | .140 | .889 |
Género (hombre, mujer) | .101 | 2.40 | .017 |
Estado civil (soltero, en una relación) | -.015 | -.386 | .700 |
Con quien vive actualmente (solo o acompañado) | .045 | 1.135 | .257 |
Trabajo (sí, no) | .101 | 2.50 | .013 |
Sintomatología depresiva (BDI-II) | .697 | 11.036 | .001 |
R² ajustado = .566 F (12, 287) = 33.45 p < .001 | |||
Nota: β = coeficientes de regresión estandarizados, t = estadísticas de prueba t, p = valor p.
2. Modelo de depresión
También se realiza un análisis de regresión lineal múltiple con la depresión como variable dependiente. En la tabla 5 se observa que el modelo fue estadísticamente significativo F (12, 287) = 69.61, p < .001. Se obtiene un R2 ajustado de .734, lo que significa que explica un 74.4% de la varianza. Las variables predictoras significativas fueron la ansiedad (β= -.428, p < .001), la satisfacción personal (β = -5.91, p < .001) y las habilidades interpersonales (β = .102, p < .017). Los factores actitud prosocial, autocontrol, autonomía, resolución de problemas y factores sociodemográficos no resultaron significativos en este modelo.
Tabla 5: Resultados del análisis de regresión múltiple para la sintomatología depresiva
Variable predictora | β | t | P |
Satisfacción personal | -.591 | -13.010 | .001 |
Actitud prosocial | -.058 | -1.49 | .137 |
Autocontrol | .033 | .73 | .464 |
Autonomía | .063 | 1.65 | .099 |
Resolución de problemas y autoactualización | -.082 | -1.91 | .056 |
Habilidades de relación interpersonal | .102 | 2.40 | .017 |
Edad | -.012 | -.394 | .694 |
Género (hombre, mujer) | -.042 | -1.25 | .212 |
Estado civil (soltero, en una relación) | .028 | .935 | .351 |
Con quien vive actualmente (solo o acompañado) | -.048 | -1.56 | .119 |
Trabajo (sí, no) | -.030 | -.95 | .342 |
Sintomatología ansiosa (BAI) | .428 | 11.03 | .001 |
R² ajustado = .734 F (12, 287) = 69.61, p < .001 | |||
Nota: β = coeficientes de regresión estandarizados, t = estadísticas de prueba t, p = valor p.
Discusión
Sintomatología clínica y su relación
Los hallazgos del presente estudio confirman una elevada presencia de sintomatología ansiosa y depresiva en la población universitaria evaluada. En el caso de la ansiedad, se encuentra que los estudiantes reportan niveles de moderados a graves con el 48.0% en el BAI, mientras que el 30.4% en el BDI-II resulta con síntomas depresivos de moderados a graves. Dichos hallazgos coinciden con la tendencia de incremento epidemiológico reportado en el contexto mexicano por el INEGI (2024). Una tendencia similar se muestra en el contexto internacional, donde los jóvenes mayores de 18 años presentan un incremento de 5.12% en 2008 a 6.68% en 2018, siendo más notorio en los síntomas depresivos e ideación suicida entre adolescentes y adultos jóvenes (Duffy et al., 2019) Por otro lado, se encuentra una correlación positiva de fuerza alta entre la sintomatología depresiva y la sintomatología ansiosa (ρ = .739, p < .01), lo que coincide con estudios previos sobre dicha relación en estudiantes (Cummings et al., 2014; Türk et al., 2022). Dichos resultados, muestran que el malestar emocional en la vida universitaria tiende a presentarse de manera compartida entre los síntomas, siendo muy probable que los jóvenes que experimentan ansiedad a la par están presentando sintomatología depresiva.
El rol protector de la salud mental positiva y sus dimensiones
Sobre los puntajes globales de la SMP se evidencia una asociación negativa con los síntomas ansiosos (ρ = -0.536, p < .01), depresivos (ρ = -0.652, p < .01) y de estrés, esto coincide con investigaciones que sitúan a la SMP como un factor de protección. En este sentido, Teismann et al. (2018) reportan que niveles elevados de SMP moderan la ideación suicida en estudiantes con depresión severa, lo que confirma la importancia de integrar en los programas de atención componentes que ayuden a desarrollar habilidades para el afrontamiento de la vida cotidiana. De igual manera, Schotanus-Dijkstra et al. (2019) observan que la SMP influye positivamente en la recuperación de trastornos de ansiedad, aunque no muestra la misma eficacia en los trastornos afectivos crónicos.
Dentro de los componentes de salud mental positiva, se encuentra que la satisfacción personal, el autocontrol y la autonomía resultan los factores que presentan puntajes más bajos, lo que puso de manifiesto áreas prioritarias a atender. Además, se destaca que, en los componentes de la SMP, como el autocontrol se destaca como un predictor protector frente a la ansiedad (β = -.218, p = .001). Se considera así, que esta dimensión se refiere a la regulación de impulsos, la capacidad de responder serenamente ante situaciones imprevistas y a la tolerancia a la frustración (Lluch, 1999).
En el ámbito académico, donde las demandas de evaluación y sobrecarga son constantes, una mayor regulación emocional permite disminuir la hiperactivación que se presenta en la ansiedad (Suveg et al., 2018). Por otro lado, la satisfacción personal resulta el predictor negativo más elevado de la depresión (β = -.591, p < .001). Esta dimensión incluye el autoconcepto, la autoaceptación y la esperanza hacia el futuro (Lluch, 1999; Ryff, 1995). Dichos resultados se asemejan con la formulación cognitiva de la depresión, debido a que una elevada autoimagen y una valoración positiva de sí mismo, ayudan a disminuir la tríada cognitiva de desesperanza y minusvalía (Beck et al., 1996; Szcześniak et al., 2022). En otro estudio de Leach y Butterworth (2020) se encuentra desde una perspectiva longitudinal que la depresión y la ansiedad pueden influir en la capacidad de establecer relaciones interpersonales que afecta directamente sobre la consolidación de la identidad y la autonomía en la juventud.
Diferencias de género y variables sociodemográficas
En las diferencias de género, los resultados arrojan que las mujeres muestran puntajes elevados en la ansiedad (p = .001) y el estrés (p = .008) en comparación con los hombres, pero en la depresión no hubo diferencias estadísticamente significativas, solamente si se presentan medias ligeramente más elevadas en la población femenina. Dichos hallazgos coinciden con lo reportado por el INEGI (2024) en dónde se encuentra que la tasa de depresión en mujeres aumenta a 176.38 por cada 100,000 habitantes, siendo mayor que la encontrada en los hombres. Sin embargo, el 81.1% de los fallecimientos por suicidio corresponde a la población varonil, ocurriendo el 65.6% en menores de 40 años (INEGI, 2024).
A nivel internacional, Goodwin et al. (2020) reportan que la prevalencia de ansiedad fue constantemente más elevada en mujeres. Dichas diferencias, se ha encontrado que corresponden a factores socioculturales, fluctuaciones neuroendocrinas y a una mayor disposición de las mujeres para reconocer y expresar el malestar psicológico (Woody, 2022).
Respecto a los datos sociodemográficas, el hecho de desempeñar una actividad laboral remunerada durante los estudios universitarios, se asocia con mayores niveles de ansiedad (β = .101, p = .013). Este resultado resalta la evidencia sobre la doble carga de exigencia entre el rendimiento escolar y las responsabilidades económicas y laborales, esto incrementa el malestar emocional en los universitarios (Eisenberg et al., 2013).
Limitaciones
El presente estudio tiene limitaciones que deben ser consideradas. El diseño transversal limita el establecimiento de relaciones de causalidad temporal entre las dimensiones de salud mental positiva y la sintomatología ansiosa y depresiva. Por otro lado, la muestra en su mayoría está conformada por mujeres, lo que limita la generalización de los resultados hacia estudiantes varones. En las variables sociodemográficas, se considera integrar indicadores de nivel socioeconómico y antecedentes de crianza familiar.
Futuras líneas de investigación
Investigaciones futuras deben realizar estudios longitudinales que permitan medir las trayectorias de cambio en la salud mental positiva durante la vida universitaria y después de egresar. Asimismo, se recomienda incorporar el método mixto, que incluya entrevistas cualitativas para profundizar en los factores contextuales e institucionales asociados al bienestar y la sintomatología ansiosa y depresiva. Finalmente, propone examinar el papel mediador de los estilos de crianza parentales sobre el desarrollo del autocontrol y la autonomía en jóvenes adultos.
Conclusiones
Los hallazgos del presente estudio respaldan la relevancia de la salud mental positiva como un recurso psicológico asociado a menores niveles de sintomatología ansiosa y depresiva en jóvenes universitarios. De manera particular, entre las dimensiones que la conforman este constructo, mayores niveles de autocontrol y autonomía se relacionaron con una menor presencia de sintomatología ansiosa, mientras que la satisfacción personal mostró una asociación inversa con la sintomatología depresiva severa. Estos resultados ponen de manifiesto que el estudio de la salud mental en población universitaria no debe limitarse a la identificación del malestar o la psicopatología, sino incorporar también la evaluación de los recursos y las fortalezas psicológicas que favorecen el bienestar y la adaptación ante las demandas propias de esta etapa de la vida.
Desde una perspectiva salutogénica, los resultados destacan la importancia de promover el desarrollo de habilidades y el fortalecimiento de los recursos psicológicos individuales como parte de las estrategias de promoción de la salud mental en el contexto universitario. En particular, el fortalecimiento de la regulación emocional y el autocontrol, la autonomía y la satisfacción personal podría constituir un componente relevante de las intervenciones dirigidas a favorecer el bienestar psicológico y reducir la vulnerabilidad frente al malestar emocional. En este sentido, las instituciones de educación superior representan escenarios privilegiados para implementar programas preventivos y formativos que, además de atender oportunamente la sintomatología ansiosa y depresiva, promuevan competencias psicológicas y recursos personales que contribuyan al desarrollo integral de los estudiantes.
Finalmente, estos hallazgos aportan evidencia sobre la necesidad de avanzar hacia modelos institucionales de salud mental que integren la prevención de los trastornos mentales.
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