
Artículo Original
Salud, pobreza y economía familiar en Ecuador: una revisión sistemática
Health, poverty, and family economy in Ecuador: a systematic review
Odalys Bárbara Burgo-Bencomo
oburgo@umet.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-8231-7217
Universidad Metropolitana. Machala, Ecuador.
Cita sugerida (APA, séptima edición)
Burgo-Bencomo, O. B. (2026). Salud, pobreza y economía familiar en Ecuador: una revisión sistemática. Universidad y Sociedad 18(4). E6122.
La relación entre salud, pobreza y economía familiar constituye una de las problemáticas sociales más relevantes en Ecuador, debido a su impacto directo sobre el bienestar, el desarrollo humano y las condiciones de vida de la población. El presente estudio tuvo como objetivo analizar, mediante una revisión sistemática de literatura científica, cómo las desigualdades socioeconómicas influyen en las condiciones sanitarias y en la estabilidad económica de las familias ecuatorianas. La investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, documental y descriptivo, utilizando artículos científicos, tesis, revisiones académicas y documentos oficiales publicados entre 2017 y 2025. Los resultados evidenciaron que la pobreza multidimensional limita significativamente el acceso a servicios médicos, tratamientos especializados, alimentación adecuada y programas preventivos, afectando principalmente a sectores rurales, hogares de bajos ingresos y grupos históricamente excluidos. Asimismo, se identificó que las enfermedades generan importantes repercusiones económicas sobre las familias, debido al incremento del gasto sanitario, pérdida de productividad laboral y debilitamiento de la estabilidad financiera del hogar. Los estudios revisados demostraron que factores como desempleo, informalidad laboral, desigualdad territorial y deficiencias en infraestructura sanitaria continúan profundizando escenarios de vulnerabilidad social en Ecuador. Se concluye que la salud debe comprenderse desde un enfoque integral relacionado con los determinantes sociales y económicos que condicionan el bienestar colectivo. Además, resulta indispensable fortalecer políticas públicas orientadas a reducir desigualdades, ampliar la protección social y garantizar acceso equitativo a servicios sanitarios de calidad, con el propósito de promover mejores oportunidades de desarrollo humano y sostenibilidad social en el país.
Palabras clave: Salud pública, Pobreza multidimensional, Economía familiar, Desigualdad social, Vulnerabilidad sanitaria, Desarrollo humano.
The relationship between health, poverty, and family economy constitutes one of the most significant social issues in Ecuador due to its direct impact on well-being, human development, and the living conditions of the population. The aim of this study was to analyze, through a systematic review of scientific literature, how socioeconomic inequalities influence health conditions and the economic stability of Ecuadorian families. The research was conducted under a qualitative, documentary, and descriptive approach, using scientific articles, theses, academic reviews, and official documents published between 2017 and 2025. The findings revealed that multidimensional poverty significantly limits access to healthcare services, specialized treatments, adequate nutrition, and preventive programs, mainly affecting rural sectors, low-income households, and historically excluded groups. Likewise, it was identified that diseases generate significant economic repercussions for families due to increased healthcare expenditures, loss of labor productivity, and weakened household financial stability. The reviewed studies demonstrated that factors such as unemployment, labor informality, territorial inequality, and deficiencies in healthcare infrastructure continue to intensify conditions of social vulnerability in Ecuador. It is concluded that health must be understood from a comprehensive perspective linked to the social and economic determinants that shape collective well-being. Furthermore, it is essential to strengthen public policies aimed at reducing inequalities, expanding social protection, and guaranteeing equitable access to quality healthcare services to promote better opportunities for human development and social sustainability in the country.
Keywords: Public health, Multidimensional poverty, Family economy, Social inequality, Health vulnerability, Human development.
Recibido: 11 abril del 2026
Aceptado: 2 de julio del 2026
Introducción
La salud, la pobreza y la economía familiar constituyen dimensiones estrechamente relacionadas que influyen de manera directa en la calidad de vida de las personas y en el desarrollo de las sociedades. A nivel mundial, diversos organismos internacionales y estudios científicos han demostrado que las condiciones económicas y sociales determinan significativamente el estado de salud de la población, con la generación de profundas desigualdades entre grupos sociales y territorios. La pobreza no solo representa la ausencia de ingresos suficientes, sino también la limitación en el acceso a educación, vivienda digna, alimentación adecuada, servicios básicos y atención sanitaria, factores que condicionan el bienestar físico y mental de las personas. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (2025) sostiene que los determinantes sociales de la salud son responsables de gran parte de las inequidades sanitarias observadas entre países y dentro de ellos, debido a que las personas que viven en contextos de vulnerabilidad económica suelen enfrentar mayores riesgos de enfermedad, desnutrición y mortalidad prematura.
En el escenario internacional, la relación entre pobreza y salud ha sido ampliamente estudiada desde diferentes enfoques sociales, económicos y epidemiológicos. La evidencia científica demuestra que las familias con menores recursos económicos presentan mayores dificultades para acceder a servicios médicos oportunos, tratamientos especializados y condiciones adecuadas de prevención. Gupta (2007) afirman que la pobreza infantil tiene consecuencias negativas inmediatas y futuras sobre el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los niños, con afectación su desempeño educativo y sus oportunidades de vida en la adultez. Los autores señalan además que los niños pertenecientes a hogares pobres presentan mayores probabilidades de sufrir enfermedades respiratorias, problemas nutricionales y trastornos psicológicos, debido a las limitaciones económicas de sus familias para garantizar condiciones básicas de bienestar. Estas situaciones evidencian que la pobreza constituye un problema estructural que trasciende la dimensión económica y repercute directamente en la salud pública y el desarrollo humano.
Asimismo, investigaciones recientes han profundizado en el análisis de la inseguridad económica y alimentaria como factores determinantes de la salud familiar. Higashi et al. (2017) explican que la precariedad económica genera escenarios de estrés constante dentro de los hogares, ello afecta la estabilidad emocional y la capacidad de las familias para satisfacer necesidades fundamentales. Los autores identifican que muchas familias deben priorizar entre gastos médicos, alimentación, vivienda o educación, situación que incrementa la vulnerabilidad social y deteriora progresivamente las condiciones de salud. Del mismo modo, sostienen que la inseguridad alimentaria derivada de la pobreza influye negativamente en la nutrición infantil, la salud mental y la aparición de enfermedades crónicas, especialmente en comunidades de bajos ingresos. Estos hallazgos reflejan que la economía familiar desempeña un papel fundamental en el bienestar de las personas, ya que determina las posibilidades reales de acceso a recursos esenciales para una vida saludable.
Por otra parte, la relación entre salud y pobreza no es unidireccional, sino que ambas variables se retroalimentan constantemente. O'Donnell (2024) señala que los problemas de salud también pueden convertirse en una causa directa de empobrecimiento familiar, especialmente en contextos donde los sistemas de protección social son insuficientes o presentan limitaciones de cobertura. Las enfermedades crónicas, discapacidades o emergencias sanitarias suelen generar elevados gastos médicos y pérdida de productividad laboral, con reducción significativa de los ingresos de los hogares. En muchos países, las familias deben recurrir al endeudamiento o a la venta de bienes para financiar tratamientos médicos, esto profundiza las condiciones de vulnerabilidad económica. Según el autor, este fenómeno es particularmente visible en países en vías de desarrollo, donde amplios sectores de la población carecen de acceso a seguros de salud o servicios públicos eficientes. En consecuencia, la salud y la pobreza conforman un círculo vicioso que perpetúa las desigualdades sociales y limita las oportunidades de movilidad económica.
En las últimas décadas, la comunidad internacional ha mostrado creciente preocupación por el impacto de las crisis económicas y sanitarias sobre las familias más vulnerables. La pandemia por COVID-19 evidencia las profundas desigualdades existentes en el acceso a salud y protección social, con afectación de manera desproporcionada a poblaciones pobres y trabajadores informales. Muchas familias experimentaron pérdida de empleo, reducción de ingresos y dificultades para acceder a servicios médicos básicos, esto conlleva al aumento de los niveles de pobreza y exclusión social. En este contexto, organismos internacionales han insistido en la necesidad de fortalecer políticas públicas orientadas a garantizar sistemas de salud universales, reducir las brechas económicas y promover estrategias de protección social que permitan mejorar las condiciones de vida de la población. Desde esta perspectiva, la salud ya no puede entenderse únicamente como la ausencia de enfermedad, sino como el resultado de múltiples factores sociales, económicos y ambientales que condicionan el bienestar integral de las personas.
En América Latina, la problemática de la pobreza y la desigualdad social es una representación de uno de los principales obstáculos para el desarrollo sostenible. A pesar de los avances económicos alcanzados por algunos países de la región, persisten importantes brechas en el acceso a servicios básicos, educación y atención sanitaria. La desigual distribución de los ingresos, la informalidad laboral y las limitadas oportunidades económicas afectan especialmente a sectores rurales y poblaciones históricamente excluidas. En consecuencia, millones de familias latinoamericanas enfrentan dificultades para satisfacer necesidades esenciales relacionadas con alimentación, vivienda y salud, situación que incrementa los niveles de vulnerabilidad social. Diversos estudios regionales coinciden en que las condiciones socioeconómicas influyen directamente en la esperanza de vida, la prevalencia de enfermedades y el acceso a tratamientos médicos, así se reafirma una vez más la estrecha relación entre economía familiar y bienestar social.
En el caso ecuatoriano, la salud constituye un derecho fundamental reconocido por la Constitución de la República del Ecuador. El artículo 32 establece que la salud es un derecho garantizado por el Estado mediante políticas económicas, sociales, culturales y ambientales orientadas al acceso permanente, oportuno y sin exclusión a programas y servicios de atención integral (Ecuador. Asamblea Nacional Constituyente, 2008). No obstante, a pesar del reconocimiento constitucional, en el país persisten importantes desigualdades estructurales relacionadas con pobreza, desempleo, acceso a servicios básicos y atención sanitaria, particularmente en sectores rurales y zonas periféricas urbanas. Estas desigualdades afectan principalmente a hogares de bajos ingresos, limita sus posibilidades de acceder a una adecuada calidad de vida y genera escenarios de vulnerabilidad social que repercuten directamente en la salud de las familias.
En Ecuador, la pobreza continúa siendo una problemática multidimensional asociada no solo a la falta de ingresos, sino también a la exclusión social y territorial. Game et al. (2025) sostienen que la vulnerabilidad estructural de los hogares ecuatorianos está relacionada con condiciones de precariedad laboral, inseguridad económica y deficiencias en el acceso a servicios esenciales, factores que influyen en la percepción de los problemas sociales y en la estabilidad familiar. Los autores destacan que muchos hogares enfrentan dificultades para cubrir gastos relacionados con alimentación, educación y atención médica, situación que incrementa los niveles de estrés y afecta el bienestar físico y emocional de sus integrantes. Además, señalan que las desigualdades económicas presentes en el país generan marcadas diferencias en las oportunidades de desarrollo entre distintos grupos sociales y regiones geográficas.
De igual manera, estudios recientes evidencian que las dinámicas de pobreza en Ecuador mantienen una estrecha relación con variables demográficas y económicas. Zurita-Moreano et al. (2024) identifican que la pobreza influye significativamente en los niveles de fertilidad y en las condiciones económicas de las familias ecuatorianas, especialmente después de la crisis sanitaria del año 2020. Según los autores, los hogares con menores ingresos presentan mayores dificultades para garantizar estabilidad económica y acceso adecuado a servicios de salud, lo que repercute en las condiciones de vida de niños y mujeres. Asimismo, destacan que la reducción de oportunidades laborales y el incremento del costo de vida han profundizado las desigualdades sociales en distintos sectores de la población ecuatoriana.
Por otra parte, García-Vélez et al. (2022) realizan un análisis regional de la pobreza en Ecuador y concluyen que existen importantes diferencias territoriales relacionadas con ingresos, acceso a servicios y condiciones de bienestar. Los autores sostienen que las regiones rurales presentan mayores niveles de pobreza y vulnerabilidad en comparación con las zonas urbanas, evidencia desigualdades persistentes en el acceso a salud, educación y empleo. Estas diferencias regionales influyen directamente en la economía familiar y en las posibilidades de desarrollo social de la población, con afectación principalmente a comunidades indígenas y sectores históricamente marginados. En este contexto, la pobreza se convierte en un factor que limita la capacidad de las familias para enfrentar enfermedades, acceder a tratamientos médicos y mantener condiciones adecuadas de bienestar integral.
La problemática de la salud, pobreza y economía familiar en Ecuador representa, por tanto, un fenómeno complejo que involucra factores estructurales, sociales y económicos interdependientes. Las limitaciones de ingresos, la precariedad laboral y las desigualdades territoriales condicionan las oportunidades de acceso a servicios de salud y afectan directamente las condiciones de vida de la población. A pesar de los esfuerzos estatales orientados a garantizar el derecho a la salud, aún persisten brechas significativas que dificultan el desarrollo integral de amplios sectores sociales. Comprender esta realidad resulta fundamental para el diseño de políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades y fortalecer los mecanismos de protección social en el país.
En el presente artículo se ha identificado que, las condiciones de vulnerabilidad económica continúan como una influencia significativamente en el acceso oportuno a servicios sanitarios, en la estabilidad emocional de las familias y en las posibilidades de prevención y atención integral de enfermedades, especialmente en sectores socialmente excluidos y comunidades con limitados recursos económicos, del Ecuador.
En este contexto, el presente manuscrito tiene como objetivo realizar una revisión sistemática de la literatura científica sobre la relación entre salud, pobreza y economía familiar, con la finalidad de analizar cómo las desigualdades socioeconómicas influyen en las condiciones de salud y bienestar de las familias ecuatorianas, así como identificar los principales factores estructurales asociados a esta problemática y su impacto en el desarrollo social del país en cuestión.
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, de carácter documental y descriptivo, mediante la aplicación del método de revisión sistemática de literatura científica. Este enfoque permitió analizar de manera integral la relación existente entre salud, pobreza y economía familiar, con consideración tanto de evidencias internacionales como estudios desarrollados en el contexto ecuatoriano. La revisión se orientó a identificar los principales factores socioeconómicos que influyen en las condiciones de salud de la población, así como las consecuencias sociales y económicas derivadas de las desigualdades estructurales presentes en Ecuador.
Para la recopilación de información se realizó una búsqueda exhaustiva de documentos científicos en bases de datos académicas y repositorios especializados y publicaciones de organismos internacionales relacionados con salud pública y desarrollo social. Asimismo, se consultaron artículos científicos, tesis de posgrado, revisiones bibliográficas, documentos oficiales y estudios multidisciplinarios publicados entre los años 2017 y 2025, debido a su pertinencia y actualidad respecto al objeto de estudio. La selección temporal respondió a la necesidad de incorporar investigaciones recientes que permitieran comprender las transformaciones sociales y económicas ocurridas especialmente después de la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19.
La estrategia de búsqueda se estructuró a partir de palabras clave relacionadas con la temática investigada, tales como: “salud pública”, “pobreza multidimensional”, “economía familiar”, “desigualdad social”, “determinantes sociales de la salud”, “vulnerabilidad económica”, “salud y pobreza en Ecuador” y “políticas públicas sanitarias”. Estas palabras fueron combinadas mediante operadores booleanos para ampliar la recuperación de información relevante y garantizar mayor precisión en la localización de estudios científicos vinculados al problema investigado. Posteriormente, los documentos identificados fueron sometidos a un proceso de revisión y depuración considerando criterios de inclusión y exclusión previamente establecidos.
Entre los criterios de inclusión se consideraron investigaciones relacionadas directamente con salud, pobreza, economía familiar y desigualdades sociales; estudios desarrollados en Ecuador o con enfoque latinoamericano; publicaciones científicas arbitradas; documentos oficiales de organismos nacionales e internacionales; y trabajos con relevancia metodológica y teórica para el análisis del fenómeno estudiado. Por otra parte, se excluyeron investigaciones duplicadas, documentos sin respaldo académico, publicaciones con escasa relación temática y estudios desactualizados que no aportaban evidencia significativa al objetivo de la investigación. Este proceso permitió seleccionar información confiable y pertinente para el desarrollo del análisis científico.
Una vez recopiladas las fuentes documentales, se procedió a la organización y sistematización de la información mediante técnicas de análisis de contenido y comparación temática. Los estudios fueron clasificados según variables relacionadas con determinantes sociales de la salud, pobreza multidimensional, acceso a servicios sanitarios, impacto económico de las enfermedades, desigualdades territoriales y políticas públicas de protección social. Posteriormente, se identificaron coincidencias, diferencias y tendencias presentes en las investigaciones revisadas, de esta forma se permite construir una visión crítica e integral sobre la problemática abordada. Este procedimiento facilitó el análisis comparativo entre el contexto internacional y la realidad ecuatoriana, evidencia, además, cómo las desigualdades socioeconómicas condicionan el bienestar y la calidad de vida de la población.
La investigación también incorporó un análisis interpretativo orientado a comprender la interdependencia existente entre salud, pobreza y economía familiar desde una perspectiva multidisciplinaria. Para ello, se consideraron enfoques provenientes de la salud pública, economía social, sociología y desarrollo humano, así examina el fenómeno desde dimensiones estructurales, económicas y sociales. Esta integración teórica contribuyó a profundizar la comprensión de las dinámicas de exclusión y vulnerabilidad presentes en sectores rurales, poblaciones de bajos ingresos y grupos históricamente marginados del Ecuador.
Resultados y discusión
Los resultados obtenidos evidencian que las desigualdades económicas representan uno de los principales determinantes sociales de la salud, que afecta especialmente a poblaciones con menores ingresos y acceso limitado a servicios básicos. A nivel internacional, los hallazgos muestran que existe una relación estrecha entre pobreza y deterioro de la salud física y mental. La Organización Mundial de la Salud (2025) sostiene que las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan y envejecen influyen significativamente en los resultados sanitarios de la población. Los estudios revisados indican que los hogares con bajos recursos económicos enfrentan mayores dificultades para acceder a atención médica oportuna, tratamientos especializados y servicios preventivos, situación que incrementa la prevalencia de enfermedades crónicas y transmisibles. Además, las limitaciones económicas suelen obligar a las familias a priorizar gastos relacionados con alimentación y vivienda antes que la atención sanitaria, generando retrasos en diagnósticos y tratamientos médicos.
Se evidencia, además, que la pobreza durante la infancia tiene consecuencias profundas y duraderas sobre el desarrollo humano. Gupta et al. (2007) determinan que los niños pertenecientes a hogares pobres presentan mayores probabilidades de padecer enfermedades respiratorias, desnutrición, problemas emocionales y bajo rendimiento escolar. Estas condiciones afectan el bienestar inmediato de los menores, además de sus oportunidades futuras de educación y empleo. Los mencionados autores sostienen que las limitaciones económicas reducen la capacidad de las familias para garantizar ambientes saludables, alimentación adecuada y acceso continuo a servicios médicos, y conllevan a escenarios de vulnerabilidad persistente. En consecuencia, la pobreza infantil constituye uno de los factores más determinantes en la reproducción intergeneracional de las desigualdades sociales y sanitarias.
Otro aspecto relevante identificado en la revisión corresponde a la inseguridad alimentaria y económica dentro de los hogares. Higashi et al. (2017) demostran que muchas familias enfrentan dificultades para equilibrar gastos relacionados con alimentación, vivienda, transporte y atención médica, situación que genera altos niveles de estrés y deterioro emocional. Los autores explican que la incertidumbre financiera afecta negativamente la salud mental de los integrantes del hogar y disminuye su capacidad para mantener estilos de vida saludables. Además, la inseguridad alimentaria derivada de la pobreza incrementa los riesgos de malnutrición y enfermedades asociadas a deficiencias nutricionales, especialmente en niños y adultos mayores. Estos hallazgos evidencian que la economía familiar desempeña un papel fundamental en la estabilidad física y emocional de las personas, debido a que condiciona el acceso a recursos esenciales para la vida cotidiana.
En relación con el impacto económico de las enfermedades, la literatura internacional coincide en señalar que los problemas de salud también pueden convertirse en una causa de empobrecimiento familiar. O'Donnell (2024) refiere que las enfermedades crónicas, discapacidades y emergencias sanitarias generan elevados costos médicos y pérdida de productividad laboral, afectando significativamente los ingresos de los hogares. En muchos casos, las familias deben recurrir al endeudamiento o a la venta de bienes para financiar tratamientos médicos, situación que profundiza las condiciones de vulnerabilidad económica. Este fenómeno es particularmente frecuente en países donde los sistemas de protección social presentan limitaciones de cobertura o acceso. En consecuencia, los resultados evidencian la existencia de una relación bidireccional entre salud y pobreza, donde ambas variables se retroalimentan constantemente y perpetúan las desigualdades sociales.
En el contexto latinoamericano, los estudios revisados muestran que la desigualdad económica continúa siendo uno de los principales obstáculos para garantizar el acceso equitativo a la salud. Aunque varios países de la región han implementado políticas sociales orientadas a reducir la pobreza, persisten importantes brechas relacionadas con empleo, educación y cobertura sanitaria. Las poblaciones rurales, indígenas y trabajadores informales presentan mayores niveles de vulnerabilidad y menor acceso a servicios de salud de calidad. Además, las crisis económicas y sanitarias recientes profundizan las desigualdades existentes, incrementan los índices de pobreza y reducen la capacidad económica de millones de hogares latinoamericanos. Estos resultados reflejan que las políticas públicas todavía enfrentan importantes desafíos para garantizar sistemas sanitarios inclusivos y sostenibles.
En Ecuador, los resultados de la revisión evidencian que, pese al reconocimiento constitucional del derecho a la salud, persisten importantes desigualdades sociales y económicas que afectan el bienestar de la población. La Constitución de la República del Ecuador (Ecuador. Asamblea Nacional Constituyente, 2008) establece que el acceso a la salud debe garantizarse de manera universal y sin discriminación; sin embargo, la evidencia científica muestra que amplios sectores sociales continúan enfrentando limitaciones económicas y territoriales para acceder a servicios sanitarios adecuados. Las familias con menores ingresos presentan mayores dificultades para cubrir gastos relacionados con medicamentos, atención médica especializada y alimentación balanceada, situación que incrementa los niveles de vulnerabilidad social y sanitaria.
Los estudios nacionales revisados destacan que la pobreza en Ecuador posee un carácter multidimensional asociado a factores laborales, educativos y territoriales. Game et al. (2025) identifican que la vulnerabilidad estructural de los hogares ecuatorianos se relaciona con desempleo, informalidad laboral y limitaciones en el acceso a servicios básicos. Estas condiciones afectan directamente la percepción de bienestar y aumentan los problemas sociales dentro de las familias. Los autores señalan además que la precariedad económica genera dificultades para satisfacer necesidades fundamentales como alimentación, salud y educación, e incrementan los niveles de estrés y deterioro emocional en los hogares. En este contexto, la economía familiar se convierte en un factor determinante para la estabilidad social y el bienestar integral de la población.
Asimismo, los resultados muestran que las desigualdades regionales representan un elemento importante en el análisis de la pobreza y la salud en Ecuador. García-Vélez et al. (2022) hallan que existen marcadas diferencias territoriales en los niveles de pobreza, especialmente entre zonas urbanas y rurales. Las regiones rurales presentan mayores índices de precariedad económica, acceso limitado a servicios sanitarios y menores oportunidades laborales, situación que afecta principalmente a comunidades indígenas y poblaciones históricamente excluidas. Estas desigualdades repercuten directamente en la calidad de vida de las familias y limitan sus posibilidades de desarrollo humano. De igual manera, las limitaciones de infraestructura sanitaria y transporte dificultan el acceso oportuno a servicios médicos especializados en determinadas regiones del país.
Otro hallazgo relevante corresponde a la relación entre pobreza y dinámica familiar. Zurita-Moreano et al. (2024) evidencian que los hogares con menores ingresos presentan mayores dificultades para mantener estabilidad económica y garantizar condiciones adecuadas de salud y bienestar. Los autores sostienen que la pobreza influye significativamente en variables demográficas como fertilidad, dependencia económica y distribución de recursos familiares. Además, señalan que la crisis sanitaria derivada de la pandemia agrava las condiciones económicas de numerosos hogares ecuatorianos, ello incremente el desempleo y reduce la capacidad adquisitiva de las familias. Estas situaciones provocan mayores niveles de inseguridad alimentaria y dificultades para acceder a atención médica o medicamentos.
Merino (2023) desarrolla un importante aporte al estudio de la relación entre pobreza multidimensional y salud en Ecuador mediante el análisis del abandono de tratamientos médicos en niñas y niños con cáncer. La investigación evidencia que las familias que atraviesan situaciones de pobreza no solo enfrentan dificultades económicas relacionadas con medicamentos y gastos hospitalarios, sino también múltiples limitaciones asociadas con transporte, alimentación, vivienda, estabilidad laboral y acceso continuo a servicios especializados de salud. El estudio demuestra que la precariedad económica incrementa considerablemente las probabilidades de interrupción terapéutica, con afectaciones directamente al pronóstico médico de los pacientes pediátricos. Además, se identifica que muchas familias experimentan desgaste emocional, endeudamiento y pérdida de ingresos durante el proceso de tratamiento, situación que agrava aún más las condiciones de vulnerabilidad social.
Desde una perspectiva macroeconómica, León-Costales et al. (2024) analizan la incidencia de las afectaciones en salud sobre la economía ecuatoriana, con la identificación una relación directa entre el deterioro sanitario y la reducción del desarrollo económico nacional. La investigación señala que las enfermedades generan impactos significativos sobre la productividad laboral, debido al incremento del ausentismo, disminución del rendimiento profesional y pérdida de capacidad de trabajo de la población económicamente activa. Del mismo modo, se evidencia que las familias ecuatorianas deben destinar gran parte de sus ingresos a gastos médicos, medicamentos y tratamientos especializados, con la afectación de la estabilidad financiera del hogar y limita la capacidad de inversión en educación, alimentación y bienestar. El estudio también destaca que los problemas estructurales del sistema sanitario incrementan las desigualdades sociales, debido a que los sectores de menores ingresos poseen menor acceso a servicios médicos oportunos y de calidad.
Bajo este mismo contexto, Macías-Intriago et al. (2024) profundizan en el análisis de los determinantes sociales de la salud y su influencia en la calidad de vida de la población ecuatoriana. Los autores identifican que variables como pobreza, desempleo, bajo nivel educativo, inseguridad alimentaria y acceso limitado a servicios básicos influyen directamente en las condiciones sanitarias de las familias. Los resultados evidencian que las personas pertenecientes a sectores económicamente vulnerables presentan mayores probabilidades de desarrollar enfermedades crónicas, trastornos nutricionales y problemas de salud mental, debido a las dificultades para acceder a controles preventivos y tratamientos médicos adecuados. Igualmente, se destaca que las desigualdades territoriales continúan reproduciendo escenarios de exclusión sanitaria, especialmente en comunidades rurales y poblaciones históricamente marginadas. La investigación determina que la salud debe abordarse desde una perspectiva integral que considere factores sociales, económicos y ambientales, debido a que las condiciones de vida determinan significativamente el bienestar físico y emocional de la población.
Por otra parte, García-Vélez & Núñez-Velázquez (2023) examinan la relación entre gasto social y pobreza multidimensional en Ecuador, demuestra que la inversión pública en salud, educación y protección social posee efectos relevantes sobre la reducción de desigualdades. El estudio evidencia que el incremento del gasto social contribuye a mejorar las condiciones de vida de los hogares vulnerables, ello favorece el acceso a servicios básicos y fortalece las oportunidades de desarrollo humano. Sin embargo, también se identifican limitaciones relacionadas con la distribución territorial de los recursos y las brechas existentes entre zonas urbanas y rurales.
En concordancia con lo anterior, López-Pino (2023) realiza una revisión bibliográfica sobre la salud pública como factor de desarrollo social en Ecuador, destaca que el fortalecimiento del sistema sanitario constituye un elemento indispensable para garantizar bienestar colectivo y crecimiento económico sostenible. La investigación señala que los sistemas de salud eficientes permiten reducir índices de pobreza, mejorar la productividad laboral y ampliar las oportunidades de desarrollo humano. Asimismo, se identifica que las deficiencias en cobertura médica, infraestructura hospitalaria y acceso a medicamentos afectan principalmente a sectores de bajos ingresos, profundiza las desigualdades sociales existentes. El estudio también resalta que la inversión en salud pública debe considerarse una prioridad estatal, debido a que el bienestar sanitario influye directamente en indicadores educativos, económicos y sociales. Finalmente, se determina que la salud pública representa un componente esencial para alcanzar mayores niveles de inclusión social y equidad en Ecuador.
De manera significativa, Bravo & León (2019) analizan el impacto de las políticas públicas del sector salud sobre los niveles de pobreza en Ecuador, identifican avances importantes en cobertura médica y acceso a servicios sanitarios durante los últimos años. La investigación demuestra que las políticas orientadas al fortalecimiento de programas de atención primaria y ampliación de infraestructura hospitalaria contribuyen a mejorar las condiciones de salud de amplios sectores poblacionales. No obstante, también se evidencia que persisten limitaciones relacionadas con financiamiento, calidad de atención y disponibilidad de personal médico especializado, especialmente en comunidades rurales y zonas periféricas.
En relación con la situación nutricional infantil, Muñiz & Pico (2025) investigan la influencia del nivel socioeconómico familiar sobre la nutrición y crecimiento de los niños del CDI San Judas, Ecuador. Los resultados evidencian que las familias con menores recursos económicos presentan mayores dificultades para garantizar una alimentación balanceada, controles médicos periódicos y acceso adecuado a suplementos nutricionales. Asimismo, se identifica que la insuficiencia de ingresos afecta negativamente el desarrollo físico y cognitivo infantil, con incrementos en los riesgos de desnutrición y enfermedades asociadas a deficiencias alimentarias.
Con un enfoque centrado en comunidades rurales, Macías-Intriago et al. (2025) estudian la pobreza como determinante asociada a las principales enfermedades detectadas en habitantes de Lodana, Ecuador. Los resultados muestran que las condiciones de precariedad económica y acceso limitado a servicios básicos favorecen la aparición de enfermedades infecciosas, gastrointestinales y patologías crónicas. Asimismo, se evidencia que la falta de ingresos limita considerablemente la capacidad de las familias para acceder a tratamientos médicos, medicamentos y controles preventivos. El estudio destaca que muchas personas retrasan la búsqueda de atención sanitaria debido a dificultades económicas o problemas de transporte, ello agrava progresivamente sus condiciones de salud.
A su vez, Vaccaro et al. (2023) analizan los desafíos y problemas de la salud pública en Ecuador, identifican múltiples limitaciones relacionadas con financiamiento, cobertura y gestión institucional. La investigación evidencia que el sistema sanitario ecuatoriano enfrenta importantes dificultades para garantizar atención médica universal y de calidad, especialmente en sectores alejados y poblaciones económicamente vulnerables. También se destaca que las desigualdades sociales influyen directamente en el acceso a medicamentos, tratamientos especializados y servicios preventivos, con la generación de brechas significativas entre distintos grupos poblacionales. Los hallazgos muestran además que la insuficiencia presupuestaria y las deficiencias en infraestructura hospitalaria afectan la capacidad de respuesta del sistema de salud frente a enfermedades y emergencias sanitarias.
De manera complementaria, Pérez & Tite (2025) estudian la equidad en el acceso a servicios públicos esenciales en contextos de pobreza en Ecuador, resaltan que las desigualdades económicas continúan limitando significativamente las oportunidades de inclusión social. La investigación determina que las familias en situación de pobreza presentan mayores barreras para acceder a servicios de salud, educación y programas de asistencia social, con afectaciones directas de su calidad de vida y posibilidades de desarrollo humano. Asimismo, se identifica que las diferencias territoriales y económicas generan profundas inequidades en la distribución de recursos públicos, especialmente en zonas rurales y sectores marginales urbanos. Estos autores señalan además que la falta de acceso equitativo a servicios esenciales contribuye a perpetuar ciclos de exclusión y vulnerabilidad social. En consecuencia, el estudio concluye que resulta indispensable fortalecer políticas orientadas a garantizar igualdad de oportunidades y acceso universal a servicios básicos de calidad.
En el ámbito de las enfermedades crónicas, Morales-Paredes (2021) examinan la relación entre pobreza extrema y patologías degenerativas, evidencian que las limitaciones económicas afectan significativamente la prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno de enfermedades permanentes. La investigación destaca que las personas en situación de pobreza poseen menores posibilidades de acceder a controles médicos periódicos, medicamentos especializados y programas preventivos, con incremento del riesgo de complicaciones sanitarias. Asimismo, se identifica que muchas familias priorizan gastos relacionados con alimentación y subsistencia antes que la atención médica, debido a la insuficiencia de recursos económicos.
De forma similar, Vera-Viteri et al. (2022) evalúan el impacto de las políticas públicas de salud en zonas rurales ecuatorianas, con la identificación de avances importantes en programas de atención comunitaria y cobertura médica básica. Sin embargo, la investigación evidencia que todavía persisten importantes limitaciones relacionadas con infraestructura hospitalaria, disponibilidad de personal médico y acceso geográfico a servicios sanitarios especializados. Asimismo, se identifica que las comunidades rurales presentan mayores índices de pobreza y exclusión sanitaria en comparación con sectores urbanos, con afectaciones a poblaciones indígenas y familias de bajos ingresos. Los resultados muestran además que las dificultades de transporte y conectividad limitan el acceso oportuno a tratamientos médicos y controles preventivos. Finalmente, se concluye que las políticas públicas rurales requieren mayores niveles de inversión y planificación integral para reducir desigualdades territoriales en salud.
Finalmente, Parreño & Ocaña (2017) abordan la salud como un problema económico y social estrechamente vinculado con el desarrollo nacional. La investigación sostiene que las desigualdades económicas, el desempleo y la insuficiencia de políticas integrales de protección social influyen directamente en el deterioro sanitario de la población ecuatoriana. Asimismo, se destaca que la pobreza limita el acceso a atención médica, medicamentos y servicios preventivos, afectaba principalmente a sectores vulnerables y comunidades rurales. Los autores también señalan que los problemas de salud generan importantes repercusiones económicas sobre las familias, debido al incremento de gastos médicos y pérdida de ingresos laborales. En consecuencia, el estudio propone fortalecer la inversión pública en salud y desarrollar estrategias orientadas a mejorar las condiciones de bienestar social, se considera que el acceso equitativo a servicios sanitarios constituye un elemento esencial para reducir la pobreza y promover el desarrollo humano sostenible.
Las investigaciones analizadas permiten comprender que la relación entre salud, pobreza y economía familiar en Ecuador constituye una problemática compleja y multidimensional, influenciada por factores económicos, sociales, territoriales y estructurales. La evidencia científica demuestra que las limitaciones económicas afectan directamente el acceso oportuno a servicios médicos, tratamientos especializados, medicamentos, alimentación adecuada y programas preventivos, con la generación de mayores niveles de vulnerabilidad sanitaria en amplios sectores de la población. Asimismo, las familias con menores ingresos enfrentan dificultades constantes para cubrir gastos relacionados con salud, educación, vivienda y bienestar básico, situación que deteriora progresivamente su calidad de vida y profundiza escenarios de exclusión social (Tabla 1).
Tabla 1. Principales aportaciones de los estudios nacionales sobre salud, pobreza y economía familiar en Ecuador.
Autor y año | Tema principal | Principales aportaciones |
|---|---|---|
Vulnerabilidad estructural y problemas sociales | Identifican que la pobreza multidimensional en Ecuador está vinculada con desempleo, informalidad laboral y acceso limitado a servicios básicos, factores que deterioran el bienestar familiar y aumentan los niveles de vulnerabilidad social y emocional. | |
Desigualdades regionales y pobreza | Evidencian marcadas diferencias entre zonas urbanas y rurales en relación con pobreza, acceso sanitario y oportunidades laborales, con afectaciones principalmente a comunidades indígenas y sectores históricamente excluidos. | |
Pobreza y dinámica familiar | Determinan que la pobreza influye en la estabilidad económica familiar, fertilidad e inseguridad alimentaria, agravándose después de la pandemia debido al desempleo y la reducción del poder adquisitivo. | |
Pobreza multidimensional y abandono de tratamientos médicos | Demuestra que las limitaciones económicas, sociales y territoriales incrementan el abandono terapéutico en niños con cáncer, con afectaciones el acceso sostenido a servicios especializados de salud. | |
Salud y economía nacional | Analizan cómo las enfermedades impactan la productividad laboral, incrementan gastos médicos familiares y afectan el desarrollo económico del Ecuador. | |
Determinantes sociales de la salud | Identifican que pobreza, desempleo, inseguridad alimentaria y bajo nivel educativo influyen directamente en la aparición de enfermedades y deterioro de la calidad de vida. | |
Gasto social y pobreza multidimensional | Concluyen que la inversión pública en salud y protección social contribuye a disminuir desigualdades y mejorar las condiciones de vida de sectores vulnerables. | |
Salud pública y desarrollo social | Destaca que el fortalecimiento del sistema sanitario favorece la reducción de pobreza, mejora la productividad y promueve inclusión social y desarrollo humano. | |
Políticas públicas de salud y pobreza | Evidencian que las políticas sanitarias mejoran la cobertura médica, aunque persisten limitaciones de financiamiento, infraestructura y acceso en sectores rurales. | |
Nivel socioeconómico y nutrición infantil | Determinan que la insuficiencia económica afecta la alimentación, crecimiento y desarrollo cognitivo de los niños, con incremento de riesgos de desnutrición. | |
Pobreza y enfermedades en comunidades rurales | Identifican que las condiciones de precariedad económica favorecen enfermedades infecciosas y crónicas, además de limitar el acceso a tratamientos médicos oportunos. | |
Problemas de salud pública en Ecuador | Analizan las limitaciones del sistema sanitario relacionadas con cobertura, financiamiento e infraestructura, y destaca las brechas sociales en el acceso a salud. | |
Equidad en servicios públicos esenciales | Evidencian que las desigualdades económicas restringen el acceso a salud, educación e inclusión social en contextos de pobreza. | |
Enfermedades crónicas y pobreza extrema | Demuestra que la pobreza limita el acceso a prevención y tratamientos médicos, con el agravo de enfermedades crónicas y aumentando la vulnerabilidad familiar. | |
Políticas públicas de salud en zonas rurales | Identifican avances en cobertura médica rural, aunque persistían problemas de infraestructura, acceso geográfico y disponibilidad de personal sanitario. | |
Salud como problema económico y social | Exponen que las desigualdades económicas y el desempleo deterioran la salud de la población, y exponen fortalecer la inversión pública y la protección social. |
De igual manera, los estudios revisados evidencian que la pobreza influye significativamente en el desarrollo infantil, la nutrición y el crecimiento físico y cognitivo de niños y adolescentes. Las condiciones de precariedad económica limitan la capacidad de los hogares para garantizar ambientes saludables, alimentación balanceada y atención médica continua, ello incrementa los riesgos de desnutrición, enfermedades crónicas y abandono de tratamientos médicos. Esta problemática resulta aún más crítica en familias que enfrentan enfermedades complejas o de alto costo, debido al desgaste emocional, psicológico y financiero que implica sostener procesos prolongados de atención sanitaria. Además, las investigaciones destacan que muchas familias deben priorizar necesidades inmediatas de subsistencia antes que la continuidad de tratamientos médicos, situación que agrava progresivamente las condiciones de salud y perpetúa ciclos de pobreza intergeneracional.
Otro aspecto relevante identificado corresponde a las desigualdades territoriales existentes entre zonas urbanas y rurales del Ecuador. Diversos estudios coinciden en señalar que las comunidades rurales presentan mayores índices de pobreza, menor cobertura sanitaria y acceso limitado a infraestructura médica especializada. Las dificultades de transporte, conectividad y disponibilidad de personal médico reducen considerablemente las posibilidades de atención oportuna, prevención y seguimiento de enfermedades, con afectaciones a poblaciones indígenas y sectores históricamente marginados. Estas condiciones profundizan las brechas sociales y sanitarias dentro del país, evidencia que el acceso a la salud continúa condicionado por factores geográficos y económicos que limitan las oportunidades de desarrollo humano de amplios grupos poblacionales.
Además, las investigaciones resaltan que los problemas de salud generan importantes repercusiones económicas tanto en las familias como en el desarrollo nacional. Las enfermedades crónicas y emergencias sanitarias incrementan significativamente el gasto familiar, reducen la productividad laboral y afectan la estabilidad financiera de los hogares, especialmente en sectores dependientes del empleo informal. Esta relación bidireccional entre salud y economía provoca que muchas familias enfrenten endeudamiento, pérdida de ingresos y disminución de sus capacidades productivas, situación que profundiza la vulnerabilidad social y limita las posibilidades de movilidad económica. En este sentido, la salud deja de ser únicamente una problemática médica para convertirse en un factor estrechamente relacionado con el bienestar económico y social del país.
Desde una perspectiva crítica, los resultados permiten comprender que la problemática de salud, pobreza y economía familiar en Ecuador no puede analizarse únicamente desde un enfoque económico, debido a que las desigualdades existentes responden también a factores históricos, políticos y estructurales. Aunque el Estado ecuatoriano ha implementado programas sociales y políticas orientadas al fortalecimiento del sistema sanitario, todavía persisten limitaciones relacionadas con cobertura, financiamiento, infraestructura hospitalaria y calidad de los servicios médicos, particularmente en sectores rurales y periféricos. Asimismo, la dependencia económica de amplios sectores de la población respecto al empleo informal genera escenarios permanentes de inestabilidad financiera que afectan directamente la capacidad de las familias para enfrentar enfermedades o emergencias sanitarias. Estas condiciones evidencian la necesidad de abordar la problemática desde enfoques integrales que articulen salud, protección social, empleo y desarrollo económico.
En este contexto, la discusión de los resultados evidencia la importancia de fortalecer políticas públicas orientadas a garantizar acceso universal y equitativo a servicios médicos de calidad, especialmente en comunidades vulnerables y territorios con mayores niveles de exclusión social. La reducción de la pobreza y las desigualdades económicas constituye un elemento fundamental para mejorar las condiciones de salud de la población ecuatoriana, debido a que el bienestar sanitario depende en gran medida de factores relacionados con ingresos, educación, alimentación y condiciones de vida. Del mismo modo, la evidencia científica analizada demuestra que la inversión en salud pública y protección social no solo contribuye al bienestar de la población, sino que también favorece el crecimiento económico, la productividad y la estabilidad social del país.
Finalmente, los resultados de esta revisión sistemática confirman que la salud, la pobreza y la economía familiar mantienen una relación dinámica e interdependiente tanto a nivel internacional como en Ecuador. Las desigualdades socioeconómicas resultan un factor determinante en las condiciones de vida y bienestar de las familias, con afectaciones principalmente a los grupos más vulnerables. En consecuencia, abordar esta problemática requiere enfoques multidisciplinarios, políticas sostenibles y estrategias integrales que permitan reducir las brechas sociales existentes, fortalecer los sistemas de protección social y promover mejores oportunidades de desarrollo humano y calidad de vida para toda la población ecuatoriana.
Conclusiones
La revisión sistemática permitió determinar que la interacción entre salud, pobreza y economía familiar en Ecuador responde a dinámicas estructurales complejas que trascienden el ámbito sanitario y se relacionan directamente con factores sociales, económicos y territoriales. La evidencia analizada confirmó que las inequidades existentes condicionan las oportunidades de desarrollo humano y generan diferencias significativas en las condiciones de bienestar de la población, especialmente en comunidades rurales y grupos históricamente excluidos.
Los estudios revisados evidenciaron que las limitaciones económicas repercuten en el acceso a atención médica, y también en aspectos fundamentales como nutrición, estabilidad emocional, continuidad educativa y sostenibilidad familiar. Esta situación impacta con mayor intensidad a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, debido a que los hogares con menores recursos presentan reducida capacidad para afrontar tratamientos prolongados, gastos imprevistos y procesos de recuperación sanitaria.
Asimismo, la investigación permitió identificar que las desigualdades territoriales continúan representando uno de los principales desafíos para el sistema de salud ecuatoriano. Las diferencias entre zonas urbanas y rurales reflejan brechas persistentes relacionadas con infraestructura hospitalaria, disponibilidad de personal médico, transporte y cobertura de servicios especializados, elementos que limitan la atención oportuna y profundizan escenarios de exclusión social.
Otro aspecto relevante evidenciado en esta revisión corresponde al impacto económico derivado de las enfermedades sobre los hogares ecuatorianos. Los problemas de salud generan disminución de ingresos, endeudamiento y pérdida de estabilidad financiera, con afectaciones especialmente a familias vinculadas al empleo informal o sin acceso a mecanismos adecuados de protección social. Esta realidad demuestra que el deterioro sanitario posee implicaciones directas sobre la productividad, el bienestar colectivo y el desarrollo económico del país.
De igual manera, se constató que las políticas públicas implementadas en Ecuador han contribuido parcialmente a mejorar la cobertura sanitaria y ampliar programas de atención social; sin embargo, todavía persisten limitaciones relacionadas con financiamiento, gestión institucional y distribución equitativa de recursos. Frente a ello, resulta indispensable fortalecer estrategias intersectoriales que integren salud, educación, empleo, alimentación y desarrollo comunitario, con el propósito de reducir brechas estructurales y garantizar mayor equidad social.
La investigación reafirma la necesidad de abordar la salud desde un enfoque integral orientado hacia los determinantes sociales que influyen en las condiciones de vida de la población. La construcción de políticas sostenibles, inclusivas y preventivas constituye un elemento fundamental para fortalecer el bienestar familiar, disminuir las desigualdades y promover mejores oportunidades de desarrollo humano en el contexto ecuatoriano.
Este trabajo es realizado como parte del proyecto: ¨El cuidado de enfermería y psicología clínica desde la promoción de la salud y prevención de enfermedades en grupos en situación de pobreza y sus inequidades”, desarrollado por la Universidad Metropolitana del Ecuador, sede Machala, Ecuador.
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Conflicto de intereses
La autora declara no tener conflictos de intereses financieros, académicos o personales que puedan haber influido en la realización o los resultados de esta investigación.
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